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Cuando se piensa en invertir en empresas, normalmente se piensa en la bolsa. Sin embargo, las empresas cotizadas son solo la punta del iceberg. Gran parte de la innovación, la creación de empleo y la creación de valor se produce fuera de la bolsa: en start-ups, empresas familiares y scale-ups de rápido crecimiento.
Durante mucho tiempo, invertir en esas empresas no cotizadas fue sobre todo terreno de fondos de private equity especializados. Muchos de esos fondos trabajan con un plazo fijo: compran una empresa, a menudo financian parte de la adquisición con deuda, mejoran la rentabilidad y la venden de nuevo al cabo de unos años.
Junto a este, crece otro modelo. Los holdings de inversión y los family offices de carácter emprendedor toman participaciones directas en start-ups y scale-ups prometedoras, aportan experiencia y red de contactos además de capital, y mantienen sus participaciones mientras tenga sentido. Este enfoque, inspirado en inversores como Warren Buffett, convierte el private equity en una parte permanente de la cartera diversificada de un holding.
Capital inteligente: por qué el dinero por sí solo no basta
Para el fundador de una start-up ambiciosa o de una scale-up de rápido crecimiento, el dinero rara vez es lo único que falta. Un euro de un financiador compra lo mismo que un euro de otro.
Lo que a menudo les falta a los emprendedores en las fases de crecimiento cruciales es experiencia en ejecución, estructura y los contactos adecuados. Un holding que toma una participación minoritaria o mayoritaria puede ofrecer más que capital de tres maneras:
- Organización y tecnología: las empresas de rápido crecimiento suelen quedarse pequeñas en sus sistemas internos. Un socio experimentado ayuda con la transformación digital, los sistemas ERP y la infraestructura de datos, el control financiero y un buen gobierno corporativo, sin frenar el ritmo emprendedor.
- Red de contactos: una buena presentación a un cliente clave, a un financiador o a un directivo experimentado puede ahorrar meses de búsqueda. Las empresas de una misma red también pueden convertirse en clientes, proveedores o socios unas de otras.
- Un interlocutor de confianza: hacer crecer una empresa de cinco a cincuenta empleados, o más allá de las fronteras, suele ser una tarea solitaria. Un holding activo no dirige las operaciones del día a día, pero contribuye desde el consejo a las decisiones sobre precios, inversiones, gestión del riesgo y adquisiciones.
Capital paciente frente a plazo fijo
Los fondos de private equity tradicionales suelen ser fondos cerrados con un plazo fijo, a menudo de unos diez años. En cuanto un fondo compra una empresa, el reloj empieza a correr: para devolver el dinero a sus inversores a tiempo, el fondo tiene que vender la empresa dentro de ese plazo, aunque siga creciendo con fuerza.
Cada venta conlleva además costes: comisiones de transacción y asesoramiento, consecuencias fiscales y el tiempo necesario para reinvertir el dinero. Un holding de inversión que trabaja con capital propio y permanente puede adoptar una postura distinta. Warren Buffett lo resumió en su carta a los accionistas de 1988:
«When we own portions of outstanding businesses with outstanding managements, our favorite holding period is forever.»
Warren Buffett, carta a los accionistas de Berkshire Hathaway (1988)
El capital permanente ofrece tres ventajas:
- Sin ventas forzosas: si una start-up se convierte en una empresa sana y rentable, el holding no tiene que venderla por una fecha en el calendario.
- Crecimiento sano antes que ingeniería financiera: en lugar de cargar de deuda a una empresa joven para mostrar una alta rentabilidad a corto plazo, un holding paciente puede optar por un balance sólido, la inversión en innovación y una posición de mercado duradera.
- Un socio para el fundador: los emprendedores que han dedicado su vida a una empresa suelen preferir un socio que permanezca implicado a largo plazo.
Los riesgos del private equity
El private equity puede crear mucho valor, pero es también uno de los ámbitos de mayor riesgo:
- Muchas empresas jóvenes no salen adelante: algunas start-ups no alcanzan sus objetivos o cierran. El capital invertido puede perderse entonces por completo.
- Liquidez limitada: una participación en una empresa no cotizada no se vende en una tarde. Una venta puede llevar años, o puede no ser posible al precio deseado.
- Valoración: sin un precio de mercado, el valor de una participación es una estimación, que puede fluctuar considerablemente.
- Dilución y concentración: las nuevas rondas de financiación pueden reducir su participación, y una sola participación puede concentrar gran parte del riesgo.
Por eso son importantes un análisis exhaustivo previo (due diligence), unos acuerdos sólidos en un pacto de socios y la diversificación entre varias participaciones y ámbitos.
Cómo encaja el private equity en los seis ámbitos
Como el private equity es difícil de negociar, en nuestro caso no funciona de forma aislada. Forma parte de seis ámbitos, cada uno con su propio papel, horizonte y liquidez:
| Ámbito | Papel en la cartera | Horizonte | Liquidez |
|---|---|---|---|
| Private equity | Creación activa de valor mediante participaciones, con experiencia y red de contactos | Largo, a menudo más de cinco años | Baja |
| Fondos indexados de primer nivel | Núcleo amplio y de bajo coste a través de los principales índices | Largo | Alta |
| Inmobiliario internacional | Valor tangible, diversificación geográfica y de divisas | Largo | De baja a alta, según la forma |
| Trading automatizado | Estrategias activas basadas en reglas, con límites estrictos | Corto | Alta |
| Materias primas | Contrapeso frente a la inflación y la presión sobre las cadenas de suministro | Cíclico | Alta |
| Private debt | Préstamos a empresas y proyectos, con acuerdos sobre plazo y garantías | Medio | De baja a media |
Cómo se complementan los ámbitos
- Las partes líquidas dan margen a la paciencia: como una parte de la cartera es fácil de negociar, una participación no tiene que venderse en un momento desfavorable.
- El conocimiento se comparte: las conclusiones extraídas del trading, del inmobiliario y de los mercados de materias primas, y la experiencia con datos y automatización, pueden beneficiar también a las empresas en las que invertimos.
- Los ingresos se vuelven a poner a trabajar: cuando las participaciones reparten dividendos u otros ámbitos generan ingresos, estos pueden redistribuirse entre los ámbitos o destinarse a nuevas participaciones.
Nuestra visión
En Vermeeren & Van Haute, el private equity es uno de los seis ámbitos en los que invertimos por cuenta propia. Tomamos participaciones selectivas en empresas no cotizadas, desde start-ups hasta scale-ups, y aportamos, además de capital, nuestra experiencia en transformación digital, estrategia y emprendimiento, así como nuestra red de contactos. Apostamos por colaboraciones a largo plazo, con expectativas realistas.
Este artículo contiene información general y no constituye asesoramiento en materia de inversión, ni una oferta ni una recomendación. Invertir en empresas no cotizadas conlleva riesgos elevados, entre ellos la pérdida total del capital invertido y una liquidez limitada. Las rentabilidades pasadas no garantizan resultados futuros.

